Por: Claudio Parra
La masonería universal vive en la actualidad un periodo de transformaciones y redefiniciones profundas. Entre los hechos recientes que han generado mayor atención dentro de la comunidad masónica internacional, destaca la suspensión, en marzo de 2025, de la Gran Logia del Valle de México (GLVM) por parte de la Confederación Masónica Interamericana (CMI). Esta decisión, sin precedentes en la historia reciente de la masonería mexicana, ha colocado sobre la mesa una discusión de fondo: ¿Qué es la regularidad masónica y quién la define?
La GLVM, con 163 años de existencia ininterrumpida, es una de las grandes logias más antiguas y emblemáticas del continente a su vez la Gran Logia de habla hispana mas grande del mundo. Su suspensión de la CMI fue atribuida oficialmente a la apertura de logias en territorios correspondientes a otras grandes logias mexicanas también miembros de dicha confederación, lo que fue interpretado como una violación del principio de jurisdicción territorial.
Sin embargo, este hecho ha sido malinterpretado por algunos observadores, que han llegado incluso a calificar a la GLVM como «irregular» tras su salida de la CMI. Tal afirmación revela una profunda confusión entre dos conceptos que, aunque relacionados, no son equivalentes: regularidad y reconocimiento.
Regularidad y Reconocimiento: Dos Conceptos Diferentes
En el imaginario de algunos masones contemporáneos, la regularidad pareciera depender exclusivamente del reconocimiento de una instancia externa o de la pertenencia a una confederación específica como la CMI o la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE). Esta postura, además de ser doctrinalmente inexacta, es históricamente insostenible.
La regularidad masónica está determinada por la fidelidad a los principios fundamentales de la Orden. Entre ellos destacan:
La creencia en un Ser Supremo.
El carácter masculino de las logias.
El uso de las tres grandes luces de la masonería: la Escuadra, el Compás y el Volumen de la Ley Sagrada.
La abstención de discusiones políticas y religiosas en el interior de los talleres.
La legitimidad de origen: haber sido debidamente constituida por una gran logia reconocida o por tres logias regulares.
Ninguno de estos principios depende de pertenecer a la CMI. Por tanto, la salida o suspensión de una confederación no es razón suficiente para calificar a una potencia masónica como irregular.
La UGLE, en una declaración de 2019, ratificó que no ostenta hegemonía sobre la masonería regular mundial y que el reconocimiento mutuo entre potencias no determina de forma absoluta la regularidad a su vez que no reconoce monopolios de regularidad lo que claramente incluye a la propia CMI. Este pronunciamiento desmonta la idea de que solo una determinada estructura puede conferir legitimidad masónica.
Una Potencia Más Antigua que la Propia CMI
Un dato que no puede ser pasado por alto es que la Gran Logia del Valle de México fue fundada en 1862, mientras que la CMI nació en 1947. Esto significa que la GLVM existía y trabajaba regular y soberanamente desde muchas décadas antes de la fundación de la Confederación que hoy la ha suspendido. En términos estrictos, no puede afirmarse que una organización posterior sea la que defina la regularidad de una potencia masónica con mayor historia, legitimidad de origen y trayectoria.
La confusión entre regularidad y reconocimiento ha sido alimentada a lo largo de los años por discursos que buscan establecer una especie de monopolio sobre la masonería tradicional. Sin embargo, tales posturas ignoran la riqueza, diversidad y profundidad de la tradición masónica global.
La Masonería Francesa: Una Tradición Regular y Conservadora
Tras su suspensión, la GLVM recibió la carta patente de la Gran Logia de Francia (GLF), una potencia masónica de larga data parte de la masonería regular tradicional francesa. Esta corriente, aunque eclipsada en América por la hegemonía administrativa de la CMI, representa una de las más fieles expresiones del apego a los antiguos límites y principios de la masonería especulativa.
Resulta paradójico que muchos cuerpos masónicos que se autoproclaman «de línea inglesa» trabajen el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), un rito de origen francés casi desconocido en Inglaterra. Mientras tanto, en la Gran Logia Unida de Inglaterra se practica mayoritariamente el ritual de Emulación y otros propios del contexto británico.
También es importante recordar que el desarrollo de una masonería liberal en Francia, liderada por el Gran Oriente de Francia, no implica que toda la masonería francesa sea irregular. A su vez es importante resaltar que originalmente casi todas las grandes logias hoy miembros de la CMI recibieron originalmente sus Cartas Patentes del Gran Oriente de Francia, hoy irregular por sus practicas liberales.
Existen varias potencias regulares francesas universalmente aceptadas, entre ellas:
La Gran Logia de Francia (GLF).
La Gran Logia Masónica de la Alianza Francesa (GLMAF).
La Gran Logia Nacional Francesa (GLNF).
La Gran Logia Independiente de Francia (GLIF).
Estas obediencias coexisten pacíficamente en el contexto europeo y son ampliamente reconocidas por otras potencias tradicionales a su vez que todas se reconocen e interactúan entre si, incluso la Gran Logia Nacional Francesa con relativas restricciones al ser miembro de la CMI, lo que no la ha limitado de interactuar en aspectos sociales, académicos y filantrópicos con sus pares de Francia. La pluralidad y la coexistencia pacífica de diversas formas de practicar la masonería es una realidad que debería ser emulada en América.
El Renacimiento de una Comunidad Masónica Tradicional en las Américas
Lejos de debilitarse, la GLVM ha comenzado un proceso de integración a nuevas redes masónicas internacionales que buscan recuperar el sentido tradicional de la masonería, sin hegemonías ni verticalismos. Destacan entre ellas:
La Confederación de la Masonería Simbólica de las Américas (CMSA).
La Conferencia Mundial de la Fraternidad Masónica.
La Confederación Internacional de Grandes Logias Unidas (CIGLU).
Estas organizaciones representan una alternativa seria, tradicional y fraternal al modelo centralizado de la CMI, sin confrontar con esta, cada cual en respeto y armonía en su espacio, practicando las mismas doctrinas tradicionales. Apuestan por el respeto a la soberanía de cada gran logia, la cooperación entre iguales, y la fidelidad a los antiguos límites como base de la regularidad.
La masonería regular no puede seguir siendo definida por una sombrilla administrativa ni por alineamientos políticos o diplomáticos. La regularidad es una cuestión de principios, de práctica y de historia, no de membresía en un club selecto.
El caso de la Gran Logia del Valle de México debe ser analizado con seriedad, profundidad y respeto. No se trata de atacar a la CMI ni a ninguna otra potencia u organización, sino de aclarar conceptos, desmontar mitos y promover una comprensión más rica y completa de la masonería real.
Hoy más que nunca, la Orden necesita claridad doctrinal, tolerancia fraterna y apertura a la diversidad de tradiciones que, fieles a los antiguos límites, enriquecen la fraternidad universal. El futuro de la masonería no está en el control, sino en el diálogo; no en la hegemonía, sino en la cooperación.
La masonería está avanzando. Y los tiempos están cambiando, para bien.